Foto cortesía de Pia Riverola

 

Filosofía y Concepto

 

La Casa Orgánica nace de la idea de crear un espacio adaptado al hombre, de acuerdo a sus necesidades ambientales, físicas y psicológicas; tomando en cuenta su origen en la naturaleza y sus antecedentes históricos. El propósito fue buscar espacios semejantes al claustro materno, a los refugios de los animales, al del hombre que en un principio adoptó las cavernas sin modificaras, al iglú, a todos los espacios acogedores; cóncavos como los brazos de la madre que acurrucan al niño; espacios continuos, amplios, integrales, liberadores de luces y formas cambiantes que sigan el ritmo natural de los movimientos del hombre.

La propuesta de la Casa Orgánica se basa en los requerimientos de las funciones elementales de los seres humanos: un espacio para convivir, con estancia, comedor y cocina, y otro para dormir, con vestidor y baño. El suelo de la casa está cubierto por una alfombra de color arena, con la idea de identificar la morada con la tierra. Este mismo color se le dio a los muros y al techo a fin de lograr una continuidad cromática. Al interior de la morada se accede bajando por el caracol que conduce al túnel; se pretendió dar la sensación de entrar a la tierra, de ahí al espacio de estar, comer y cocinar o, al más alejado, que es el área de dormir. 

Diseño

La Casa Orgánica se diseñó con una sola recámara, sin embargo, al crecer la familia se vio la necesidad de ampliarla, esta remodelación se conectó a la parte media del túnel original. El funcionamiento y las vista desde el interior dieron como resultado en el exterior una forma a la que los trabajadores empezaron a llamar “el tiburón” y finalmente se decidió ponerle una aleta. Dentro de la casa el mobiliario fue creado a la medida e integrada para respetar la fluidez en el espacio.

Construcción

Para el proceso de construcción se necesitaba un material moldeable dado el diseño de la casa: por lo que se decidió utilizar ferrocemento; ese material, origen del concreto armado y por largo tiempo olvidado, prometía una escultura monolítica, resistente, moldeable y de gran elasticidad. Se empezó a colocar el armado del ferrocemento sobre la plantilla que parecía una pista para patinetas, conformando la envolvente con un esqueleto metálico, en el cual las varillas se dispusieron en forma de anillos, cambiando la altura de acuerdo con el espacio.

 

A continuación las varillas se fueron enrollando en espiral. Al término del armazón se fijaron dos mallas de gallinero trenzadas entre sí, para después lanzar el concreto. Éste lanzado a modo de mortero, se transportó a través de una manguera flexible, mediante aire a presión, y se proyectó neumáticamente con gran fuerza sobre la malla. La fuerza del chorro permite que el impacto del material lo compacte y aumente su resistencia poco más o menos en un 30% obteniendo de esta manera un cascarón de aproximadamente 4 cm de espesor, resistente gracias a su forma, impermeable y fácil de construir. después , la cubierta se revistió con una capa de ¾ de pulgada de poliuretano espreado, que sirve como aislante e impermeabilizante.

 

Concluida la obra negra, se procedió a cubrir la vivienda. La idea era que el jardín cubriera la casa para lo que se necesitaba tierra fértil, se decidió que la capa de tierra fluctuará entre los 20 cm y los 25 cm de espesor. De esta manera el pasto crecería menos y más lentamente reduciendo así los gastos de jardinería. La tierra y el pasto que está alrededor de la casa llegará a calentar cuando arribe el invierno y se enfriará al nacer el verano

Interior

Al interior de la morada se accede bajando por el caracol que conduce al túnel; se pretendió dar la sensación de entrar a la tierra, de ahí al espacio de estar, comer y cocinar o, al más alejado, que es el área de dormir. En el estar la ventana curva aumenta la perspectiva visual y tiene un copete, equivalente a las pestañas de los ojos que sirven para protegerse del sol, polvo, viento y lluvia.

Las ventanas se orientaron hacia las mejores vistas, buscando el sur para que no falte el sol en invierno. Al tener la casa de formas libres y estar enterrada ofrece poca resistencia al viento por lo que es un refugio antisísmico.

Exterior 

Caminar sobre el jardín es caminar sobre el techo de la misma casa sin darse cuenta. Desde el exterior sólo vemos pasto, arbustos, árboles y flores, los cuales, al evopotranspirar, producen oxígeno, rechazan la contaminación y filtran el polvo y dióxido de carbono creando un microclima. En el interior de la casa se tiene una temperatura de 18 a 22 centígrados y una humedad de 40 a 60% durante todo el año, por lo tanto, es caliente en invierno y fresca en verano. La tierra y el sol trabajan juntos para mantener la temperatura estable en el interior de la casa, donde la tierra abriga mientras el sol ilumina y caliente, ayudando a prevenir trastornos y enfermedades respiratorias.